Home
¿Qué es ergonomía?
¿Quienes somos?
Nuestra misión
Servicios
Nuestros clientes
Solicitud de información
Como contactarnos
Enlaces(links)
Articulos
Número 51
Número 50
Número 49
Número 48
Número 47
Número 46
Número 45
Número 44
Número 43
Número 42
Número 41
Número 40
Número 39
Número 38
Número 37
Número 36
Número 35
Número 34
Número 33
Número 32
Número 31
Número 30
Número 29
Número 28
Número 27
Número 26
Número 25
Número 24
Número 23
Número 22
Número 21
Número 20
Número 19
Número 18
Número 17
Número 16
Número 15
Número 14
Número 13
Número 12
Número 11
Número 10
Número 09
Número 08
Número 07
Número 06
Número 05
Número 04
Nùmero 03
Número 02
Número 01
Evidencia cientifica
Proveedores de equipos
Academia
 


Por:Dr.José A. Maquet Dusart

Profesor Titular de Oftalmología. Facultad de Medicina. Universidad de Valladolid.España

Dr.Fernando Rescalvo Santiago
Doctor en Medicina y Cirugía. Especialista en Medicina del Trabajo.
Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.
Hospital Clínico Universitario de Valladolid.España

Fecha de publicación:Abril del 2008


En los lugares de trabajo, la mayor parte de la información y de las señales son de tipo visual, aunque también existen señales acústicas y señales táctiles. El estudio de la agudeza visual no es una referencia absoluta del funcionamiento visual en el lugar de trabajo. Una agudeza visual óptima no significa, necesariamente, la existencia de confort visual, sobre todo teniendo en cuenta que este último raramente es alcanzable.


En la actualidad los estudios clínicos no tienen demasiado valor predictivo respecto a la fatiga y el disconfort visual, debido a que las condiciones en que se realizan las exploraciones médicas en la consulta son, de hecho, muy distintas de las que hay en los lugares de trabajo. Para determinar la agudeza visual, el oftalmólogo utiliza gráficos en los que el contraste entre el objeto y el fondo es máximo, los contornos de los objetos son nítidos y no existen fuentes de luz molestas, etc. Sin embargo en el lugar de trabajo, las condiciones de iluminación con frecuencia no son óptimas.

 
El sistema visual, es un sistema muy complejo. Esto acentúa la necesidad de utilizar aparatos de laboratorio e instrumentos con un poder predictivo superior para determinar el esfuerzo y la fatiga visual en el lugar de trabajo. En este sentido Krueger, en 1992, afirma que las exploraciones oftalmológicas tradicionales no son realmente apropiada en el campo de la Ergo- Oftalmología, y proponía que deberían desarrollarse nuevas pruebas o mejorar las existentes para ponerlas a disposición del médico del trabajo.

En la mayoría de las actividades laborales y tareas se necesita un buen grado de agudeza visual de cerca y de lejos. Aunque existen patologías que pueden impedir a algunas personas que cumplan todos los requerimientos visuales de las tareas que deben desarrollar, parece más lógico, con la excepción de tareas especiales con normativas legales propias (conductores, pilotos de aviación, etc.), dejar al médico del trabajo el poder de decisión, en cuanto a su grado de aptitud para el trabajo, en vez de establecer reglas generales restrictivas. En este sentido, la visión monocular no es una limitación importante para el desarrollo de la mayoría

de las tareas. La persona necesita acostumbrarse a la reducción del campo visual y también a la posibilidad excepcional de que la imagen del objeto pueda proyectarse sobre la mancha ciega. En cuanto a la visión estereoscópica en el puesto de trabajo, en general, no es un requisito necesario, excepto para tareas como la conducción de vehículos pesados, la joyería o el tallado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las nuevas tecnologías pueden modificar en gran medida el tipo de tarea; por ejemplo, las modernas máquinas computarizadas requieren menos visión estereoscópica.

En este sentido deben abandonarse las normativas restrictivas sobre la visión estereoscópica y realizarse una exploración oftalmológica completa de las personas en relación con sus tareas.

El astigmatismo resulta particularmente molesto al conducir por la noche, al trabajar con PVD, o también al utilizar un microscopio binocular. Es decir, en situaciones en las que las señales luminosas resaltan sobre un fondo oscuro.
 
En relación con los trabajadores de más edad, en general, estos sufren limitaciones visuales en la realización de sus tareas. Estos trabajadores necesitan más luz para visualizar un objeto, sin embargo responden mal al aumento de la intensidad luminosa, debido a que se deslumbran con mayor rapidez por las fuentes de iluminación brillantes. Esta alteración se explica por las variaciones de los medios transparentes oculares, que dejan pasar menos luz y aumentan su difusión.

Sin duda, dentro del campo de la Ergo-Oftalmología las alteraciones de la salud relacionadas relacionadas con con el trabajo que más se han estudiado, han sido las alteraciones visuales el uso de pantallas de visualización de datos (PVD).



 
Actualmente, las pantallas de visualización de datos constituyen una parte de nuestra cultura, tanto en el ámbito profesional como en el privado. Además, las nuevas tecnologías han favorecido la llegada de Internet, facilitando a una gran mayoría de personas que estén una gran parte de su tiempo delante de una pantalla de visualización de datos. El incremento del uso del ordenador en el entorno laboral y personal, así como el notable aumento de patologías oftalmológicas, en los países industrializados, ha llevado a los especialistas a estudiar su posible relación de causalidad. Aunque por el momento no existe ninguna evidencia científica que demuestre que la utilización prolongada del ordenador causa daños permanentes en la vista.

Aunque en la Unión Europea existe legislación especifica sobre trabajos con pantallas de visualización de datos, los especialistas afirman que se trata de un problema de salud que debería contemplarse de una manera mucho más exhaustiva y amplia. Esta situación ha desembocado en la aparición de una avalancha de productos oftálmicos, como: productos polivitamínicos, lágrimas artificiales y otros fármacos para aumentar la secreción o mejorar la calidad de las lágrimas.

Una de las primeras preguntas planteadas frente al trabajo con pantallas de visualización de datos es la seguridad de su empleo. En contra de lo que se ha afirmado en muchas ocasiones, los niveles de radiaciones están muy por debajo de los niveles de seguridad, por lo que la exposición a este tipo pantallas no provoca lesiones orgánicas en los ojos. Sin embargo existen problemas que se originan por la carga visual.

En cuanto a las pantallas, hay grandes diferencias entre las pantallas convencionales y las de plasma. Estas últimas no tienen barrido y no contemplan lo que se conoce como “velocidad de refresco”; por lo que la vista se cansa menos. En las convencionales o pantallas de tubo, el movimiento de los electrones es intermitente a una velocidad que el ojo no percibe pero sí el cerebro, lo que produce fatiga visual.

 
La mayor parte de los problemas originados por el trabajo, frente a una pantalla, corresponden a la propia naturaleza del trabajo, que requiere una concentración y atención particulares. Y además habrá que añadir el posible tiempo dedicado en el hogar a la televisión y a la lectura. Todos estos esfuerzos sostenidos pueden tener una repercusión no sólo visual y ocular, sino también general, y evidentemente la frecuencia de síntomas aumenta con la duración del tiempo de trabajo con la pantalla.

Como ya comentábamos con anterioridad, no existe ninguna evidencia científica que pruebe que el uso prolongado de pantallas de visualización de datos ocasione daños permanentes de la visión, pero lo cierto es que la Asociación Americana de Oftalmología agrupó diferentes trastornos del órgano de la visión bajo el término “Computer Vision Síndrome” (CVS). En España este síndrome se le conoce como “Síndrome de Pantalla de Visualización Idiopático” (SPVI). 

 El uso de pantallas de visualización de datos no constituye una causa en sí de patologías, pero favorece su aparición. Las alteraciones más importantes que provoca el uso excesivo de PVD son la disminución del parpadeo y el aumento del esfuerzo visual. En este sentido, diferentes informes señalan que cuatro de cada cinco estudiantes universitarios sufre algún tipo de alteración del órgano de la visión provocada por la utilización de PVD. 

 
En los trabajadores de edad las molestias visuales se acrecientan con los cambios súbitos entre áreas de iluminación intensa y débil, debido a que la reacción pupilar es más lenta y la adaptación visual más reducida. Estas alteraciones de la visión tienen una especial influencia en el trabajo con PVD, ya que en la practica resulta muy difícil suministrar una iluminación adecuada en los lugares de trabajo, tanto para trabadores jóvenes como para trabajadores de mayor edad. En los trabajadores de edad puede observarse su tendencia a reducirán la intensidad luminosa del entorno, aunque ello disminuya su agudeza visual.

 
Los signos y síntomas del “Síndrome de Pantalla de Visualización Idiopático”, a su vez, se dividen en síntomas visuales y/o astenópicos y síntomas oculares.

 Entre los síntomas visuales y/o astenópicos, destacamos: visión borrosa, visión doble o diplopía, elevada sensibilidad a la luz o fotofobia, alteraciones en la percepción cromática esfuerzo exagerado para visualizar objetos, etc. La mayoría de estos síntomas están relacionados con la fatiga visual.

En cuanto a los síntomas oculares, destacamos: dolor de ojos, sensación de “arenilla” en el ojo, sequedad de ojos, ojos irritados, sensación de quemazón, ojos rojos, molestias al usar lentes de contacto, pesadez y lagrimeo o epifora.




Entre los factores de riesgo relacionados con “Síndrome de Pantalla de Visualización Idiopático”, destacamos: los factores individuales y los factores ergonómicos.

 
Factores individuales

 Dentro de estos factores se incluyen el estado general de salud y las alteraciones oculares, como: vicios de refracción mal corregidos, trastornos de acomodación, insuficiencia de convergencia, problemas oculomotores, patologías oculares como las alergias o síndromes secos; uso de lentillas de contacto, etc.

 Los portadores de lentillas de contacto presentan dificultades particulares. Ya de entrada se sabe que suelen tener más molestias cuando se encuentran frente la televisión, en el cine o teatro. Así mismo, los portadores de lentillas blandas, presentan con más frecuencia sensación de sequedad, ojo rojo y visión borrosa, sobre todo por la tarde. Además, las condiciones ambientales como el grado de humedad ambiental, la calefacción, aire acondicionado, etc., pueden aumentar las dificultades de los portadores, aumentando la sequedad de la lentilla. Se ha podido comprobar que los portadores de lentillas de contacto que son usuarios de pantallas desarrollan con mayor frecuencia el síndrome del ojo seco.

 
Factores ergonómicos

 
Se incluyen en este grupo de factores debidos a las características del trabajo físico, como son: el diseño del puesto (accesibilidad, mandos y señales, posturas de trabajo, etc.), los esfuerzos, los ritmos de trabajo y las condiciones ambientales (calidad del aire, confort térmico, confort visual, ruido, etc.), las características del trabajo mental (complejidad, minuciosidad, nivel de atención, etc.), y a las características de la organización (iniciativa, status social, comunicación, cooperación, autonomía, horarios, relaciones jerárquicas, identificación con tarea, etc.).

  

Sin duda, entre los factores ergonómicos que mayor influencia tienen sobre el “Síndrome de Pantalla de Visualización Idiopático” es la iluminación incorrecta. Esta viene determinada por: la presencia de deslumbramientos y reflejos; diferencias de iluminación entre el área de trabajo y su entorno; y disminución de contraste entre los caracteres y el fondo de la pantalla. Situación que viene producidas por: un exceso de iluminación; superficies con elevada reflectancia y de colores intensos dentro del campo visual; incorrecta ubicación de las luminarias; centelleo de las fuentes de luz; fuentes de luz individuales complementarias mal colocadas; trabajador y pantalla mal orientados respecto a las ventanas y luminarias y una iluminación demasiado baja.




 
El conjunto de causas y factores riesgo, ya expuestos anteriormente, explican la mayoría de los síntomas observados en aquellas personas que desarrollan una actividad frente a pantallas de visualización datos. Pero más allá de estas causas, existe una ligada a la propia naturaleza del trabajo frente a la pantalla. En efecto, la posición de los ojos frente a la pantalla implica un aumento de la abertura de la hendidura palpebral y a una reducción del número de parpadeos.

 
Estos dos fenómenos conjuntos implican una desecación de la superficie ocular en ausencia de un síndrome de ojo seco probado. Estos mecanismos fisiopatológicos pueden asociarse a algunas de las etiologías ya citadas, ayudando a su descompensación. Pero, por sí solos, pueden inducir el llamado Síndrome de Pantalla de Visualización Idiopático (SPVI).

 
Aumento de la abertura de la hendidura palpebral

 
Son tres los mecanismos que gobiernan la dinámica lagrimal: la producción, la evaporación y la eliminación. La evaporación de las lágrimas ha sido el mecanismo menos estudiado debido a la dificultad de su determinación. Pero, se sabe, que el área de exposición de la superficie ocular varía según la posición de los ojos. Es menor cuando la mirada se dirige hacia abajo y por el contrario, mayor cuando los ojos miran hacia la parte alta .En efecto, los párpados recubren más superficie ocular cuando la mirada se dirige hacia abajo. Ello implica que la evaporación de las lágrimas pueda llegar a ser tres veces más importante cuando el sujeto mira hacia arriba que cuando lo hace hacia abajo. 

 Si la evaporación es proporcional al aire de la superficie ocular expuesta, parece que el adelgazamiento de los lechos lipídico y mucínico de la película lagrimal, cuando aumenta la abertura de la hendidura palpebral, provoca una mayor inestabilidad lagrimal y un aumento de la tensión superficial, y por consiguiente una mayor evaporación.

 
Los ojos están preparados para converger en visión próxima pero en mirada inferior. Cuando se está frente al ordenador, se mira de frente y se está manteniendo una posición durante mucho tiempo a menos de 50 centímetros de distancia, lo que provoca cansancio, irritación, pesadez, etc. 

 
Cuanto más grande es el área de exposición de la superficie ocular, más intensa es la evaporación de lágrimas, y esto es lo que suele suceder con frecuencia durante el trabajo frente a las pantallas. A veces, en razón de la configuración del material informático, la pantalla está situada erróneamente en posición elevada con relación a la mirada, obligando al usuario a mirar hacia la parte alta. Así, la superficie ocular expuesta es más importante originando una mayor evaporación de las lágrimas con el riesgo de provocar sequedad ocular.

 
 
Disminución de la frecuencia e parpadeo

 
La frecuencia de parpadeo normal en el adulto es de 12 a 20 por minuto, y está bajo el control del sistema nervioso central. Múltiples estímulos desencadenan el reflejo del parpadeo, como el estrés, nivel de preocupación, el miedo, etc. Pero el tiempo de ruptura de la película lagrimal precorneana (BUT) juega un papel primordial, ya que controla la periodicidad de los parpadeos con el fin de limitar la desecación ocular. Los parpadeos son indispensables para el establecimiento de los lechos de la película lagrimal. Entre cada parpadeo, la película lagrimal se reduce progresivamente y los pequeños puntos de sequedad o “áreas secas” aparecen en la córnea y la conjuntiva, traduciendo la ruptura de la película lagrimal.

 
Cuanto más elevado es el BUT, mayor es el intervalo entre los parpadeos y por tanto menor la frecuencia de parpadeos. En un ojo seco, por ejemplo, el BUT es débil y la frecuencia de parpadeo elevada. Por ello, el aumento de la frecuencia de parpadeo puede ser un signo de ojo seco. De modo convencional se admite que la frecuencia de parpadeo disminuye cuando el sujeto mira fijamente cualquier objeto. Así mismo se ha podido comprobar que en los sujetos sanos la frecuencia de parpadeos delante de la pantalla está notablemente disminuida (2 o 3 veces por

minuto), lo cual puede contribuir a un efecto desecante y una ligera anoxia del epitelio corneal, que de lugar a que aparezcan síntomas tales como sensación de sequedad, cuerpo extraño, fatiga visual, etc. Está demostrado que la prevalencia de ojo seco es mayor en usuarios de pantalla, pero también hay que pensar en la posibilidad de que las modificaciones que se producen en la dinámica lagrimal puedan favorecer la descompensación de un ojo seco preexistente. 

 
Como en todo síndrome de ojo seco, donde no siempre existe correlación entre las molestias y la clínica, la orientación terapéutica de los pacientes afectados de un síndrome de la pantalla de visualización, es en muchos casos difícil. El interrogatorio, insistiendo sobre todo en las condiciones de aparición de los síntomas, orientará el diagnóstico. Deben vigilarse, principalmente, los trastornos funcionales, ya que con frecuencia el examen clínico es relativamente pobre. Sin embargo, este último permitirá eliminar otras patologías.



 
Se trata, en definitiva, de evitar o reducir las alteraciones visuales provocadas por la utilización de las pantallas de visualización de datos. La solución para evitar los síntomas relacionados con el Síndrome de Pantalla de Visualización Idiopático exige cumplir las normas básicas de higiene, como no perder el ritmo del parpadeo; tratar de que en el lugar de trabajo haya un ambiente algo húmedo, ya que los ordenadores provocan un aumento del calor del recinto; y habituarse a realizar periodos de descanso, fijando la vista en objetos lejanos. 

 
Entre la normativa vigente en España, el Real Decreto 488/1997, de 14 de abril, recoge las disposiciones de seguridad y salud relativas al trabajo con pantallas de visualización. En relación con el equipo, indica que "la pantalla no deberá tener reflejos ni reverberaciones que puedan molestar al usuario, y deberá ser orientable

e inclinable a voluntad, con facilidad para adaptarse a las necesidades del usuario". En cuanto al entorno pone de manifiesto que "la iluminación general y la iluminación especial (lámparas de trabajo), cuando sea necesaria, deberán garantizar unos niveles adecuados de iluminación y unas relaciones adecuadas de luminancias entre la pantalla y su entorno, habida cuenta del carácter del trabajo, de las necesidades visuales del usuario y del tipo de pantalla utilizado". Respecto a la mesa de trabajo, dice que: "el soporte de los documentos deberá ser estable y regulable, y estará colocado de tal modo que se reduzcan al mínimo los movimientos incómodos de la cabeza y los ojos". 

 
Según que las medidas preventivas se dirijan al entorno de trabajo o a las personas, estas se clasifican en medidas preventivas generales y medidas preventivas individuales.

 
 
   Medidas preventivas generales

 
Las medidas preventivas generales se dirigen al entorno de trabajo. A su vez, se dividen en medidas preventivas relacionadas con: las condiciones ambientales, la organización del trabajo y el puesto de trabajo.

 
 
Medidas preventivas relacionadas con las condiciones ambientales

 
En relación con las condiciones ambientales, las medidas preventivas se dirigirán: al mantenimiento de los sistemas de climatización y calefacción, controlando el grado de humedad ambiental, reduciendo el humo del tabaco e incrementando la aireación natural de los lugares de trabajo y a la implantación de un alumbrado correcto de los lugares de trabajo, evitando reflejos de las ventanas y del alumbrado del techo. 

 La luz (natural, artificial o una combinación de ambas) influye considerablemente en el ambiente del lugar de trabajo y es un elemento básico a tener en cuenta a la hora de elegir los colores. Los colores fríos (azul, verde y gris), los colores cálidos (rojo, amarillo y anaranjado), los colores fuertes y violentos (rojo, castaño oscuro, púrpura y negro) y los colores discretos (beige y rosa) definen el ambiente de un lugar. Algunos colores (en especial el blanco y los colores fríos y claros) crean la ilusión de un espacio mayor, mientras que otros (como el negro y los colores cálidos y oscuros) parecen reducirlo. Variando el tono y la intensidad de un color puede conseguirse que éste se integre de forma discreta o que destaque notablemente de los demás colores. Un objeto pequeño puede resaltar en una habitación si su color contrasta con el color de fondo de la habitación. 

 
Krueger señala, en 1992, que en la mayoría de los lugares de trabajo, los objetos y señales que deben percibirse están borrosos y con escaso contraste, la luminosidad de fondo se distribuye de forma desigual y las fuentes de luz producen alteraciones de adaptación visual. 

 El nivel de iluminación en el lugar de trabajo debe adaptarse al que requiere la tarea. Si sólo es necesario percibir formas en un ambiente de luminosidad estable, es suficiente una iluminación débil; sin embargo, si es preciso percibir detalles finos con una agudeza visual mayor, o si en la tarea hay que discriminar los colores, debe aumentarse de forma notable el nivel de iluminación. No obstante, no debe magnificarse las alteraciones de la visión del color en el entorno laboral, excepto en actividades muy concretas donde sea preciso identificar correctamente los colores. En general, el tamaño, la forma y otras características pueden sustituir al color del objeto a visualizar.

 
Hay que evitar crear diferencias de luminosidad demasiado grandes en las áreas de trabajo; debido a que la adaptación visual produce molestias al realizar las tareas. Para obtener un mayor rendimiento visual, el área de la tarea debe estar más iluminada que el área periférica. 

 
Respecto a la iluminación de los puestos de trabajo con pantallas de visualización de datos es fundamental un nivel adecuado de iluminación. Para ello son muy importantes aspectos como: la cantidad de iluminancia necesaria y la ubicación de las fuentes de luz en relación con los elementos que conforman el puesto. 

 Debe existir una iluminación general, pudiendo utilizarse fuentes de iluminación individual complementaria, siempre que estas fuentes estén lo suficientemente distantes de la pantalla para no producir reflejos, deslumbramiento ni alteraciones de contraste. 

 La iluminación debe ajustarse al tipo de tarea que se realice, pero de tal manera que permita un adecuado contraste entre los caracteres y el fondo de la pantalla y una fácil lectura de los documentos. Al aumenta la iluminación podemos mejorar las condiciones para leer y escribir pero podemos reducir el contraste de la pantalla, y al contrario, bajando la iluminación podemos mejorar el contraste de la pantalla pero dificultamos la lectura y escritura. Debemos conseguir un determinado nivel de iluminación que permita un buen contraste de los documentos. Este nivel se sitúa entre 500 lux, que es el mínimo recomendable para la lectura y escritura de impresos, y 1.000 lux, que es el máximo aconsejable para que no se produzcan desequilibrios de luminancia que reduzcan el contraste de la pantalla.

 
Las luminarias se colocarán de tal forma que no produzcan desequilibrios de luminancia entre los componentes de la tarea, no creen reflejos molestos en la pantalla y no ocasionen deslumbramiento directo. Las luminarias del techo no deben estar encima del puesto de trabajo. Se recomienda colocarlas de forma que sigan una dirección paralela al frente de las ventanas.

 El puesto de trabajo debe estar bien orientado respecto a las ventanas. Éstas no deben estar detrás de la pantalla debido a que la que luz incide sobre los ojos del trabajador producen deslumbramiento. Tampoco deberá de estar detrás del trabajador pues la luz que incide directamente sobre la pantalla produce reflejos. Lo más optimo es que las ventanas estén paralelas a la línea de visión, o lo que es lo mismo, que la pantalla quede perpendicular a ellas. En todo caso siempre es aconsejable el uso de cortinas o persianas.

 Medidas preventivas relacionadas con la organización del trabajo

 En relación con la organización de trabajo, las medidas preventivas se dirigirán principalmente al mantenimiento de las medidas higiénico-posturales, que permitan a la persona: hacer pausas, descansar periódicamente, cambiar de posición, andar cada cierto tiempo y, sobre todo, alternar las diferentes tareas visuales.

 
Medidas preventivas relacionadas con el puesto de trabajo

 En relación con el puesto de trabajo, las medidas preventivas se dirigirán principalmente a la adquisición de un equipo ergonómico y a la colocación correcta de este, de tal forma que permitan a la persona: instalar la pantalla a unos 50 centímetros de los ojos, situando la pantalla en posición baja respecto al eje de mirada del usuario; evitar los reflejos de la pantalla y mantener la relación optima entra la resolución y el contraste de la pantalla; utilizar un monitor con buena resolución y con pantalla tratada para eliminar reflejos y otros efectos no deseados y utilizar silla de preferencia ergonómica. 

 
Medidas preventivas individuales

 
Las medidas preventivas individuales se dirigen a la persona. Estas medidas, especialmente, se dirigen a: corregir las alteraciones ópticas, tratar las patologías preexistentes; así como identificar, a través de la vigilancia de la salud, los factores de riesgo relacionados con las alteraciones visuales y conocer los tratamientos a los que esta sometido el trabajador, que puedan afectar su visión.

 
Medidas preventivas destinadas a corregir las alteraciones ópticas

 
Entre las medidas preventivas destinadas a corregir las alteraciones ópticas, destacamos aquellas dirigidas a corregir: las alteraciones de la refracción, los trastornos de la acomodación, los problemas de convergencia; así como aquellas destinadas a verificar la adaptación de las correcciones, especialmente, la adaptación de las lentillas de contacto y su cualidad de superficie.

 Medidas preventivas destinadas al tratamiento de las patologías preexistentes

 
Como ya hemos estudiado con anterioridad, la posición de los ojos frente a la pantalla implica un aumento de la abertura de la hendidura palpebral y a una reducción del número de parpadeos, que conllevan a una desecación de la superficie ocular y en ausencia de cualquier patología ocular, pueden inducir al llamado Síndrome de Pantalla de Visualización Idiopático (SPVI). Si embargo, cuando estos mecanismos fisiopatológicos se asocian a patologías preexistentes como el síndrome de ojo seco o conjuntivitis alérgica, se reagudizan los síntomas y, se desencadenan importantes alteraciones visuales. En este sentido, cualquier medida preventiva destinada al tratamiento de las patologías preexistentes deberá ir orientada a tratar principalmente la sequedad ocular mediante lagrimas artificiales.

 Lógicamente, siempre es posible recomendar al paciente sintomático trabajador frente a una pantalla de visualización de datos, que pruebe a parpadear voluntariamente con más frecuencia. Pero si el trabajador está concentrado en la tarea, este reflejo suplementario es difícil de mantener. El interés de las lágrimas artificiales reside esencialmente en las propiedades hidratantes que tienen sobre la superficie ocular, haciendo que disminuya la frecuencia de parpadeo. El riesgo de aparición de sequedad ocular iatrogénica, ligada a la presencia de conservantes en los colirios, aconseja la prescripción de colirios sin conservantes. Así mismo, para no ocasionar trastornos en la visión durante el trabajo con pantalla, es preferible utilizar lágrimas artificiales no viscosas.




Vigilancia de la salud
 

Se le practicará al trabajador una exploración oftalmológica completa. Si bien, Krueger, en1992, afirma que las exploraciones oftalmológicas tradicionales no son realmente apropiada en el campo de la Ergo-Oftalmología, y que deberían desarrollarse nuevas pruebas o mejorar las existentes para poder poner a disposición del médico del trabajo los métodos de laboratorio existentes en la actualidad. El estudio de la agudeza visual no es una referencia absoluta del funcionamiento visual en el puesto de trabajo. Una agudeza visual optima no significa necesariamente que exista confort visual de las personas en su puesto de trabajo, sobre todo, teniendo en cuenta que el confort visual raramente se consigue. En este sentido, los estudios clínicos no tienen demasiado valor predictivo respecto al nivel de confort visual.

 
En la anamnesis se recogerán todos los datos relacionados con las alteraciones de la salud que afecten al órgano de la visión, especialmente se recogerán problemas psicológicos, trastornos psiquiátricos, alteraciones neurológicas, trastornos metabólicos y enfermedades autoinmunes. También se investigaran los tratamientos a los que están sometidos los trabajadores, especialmente aquellos que afecten al normal funcionamiento del órgano de la visión, como es el caso de psicotropos, antihipertensivos, antihistamínicos, colirios ganglioplejicos, etc





 
 

BIBLIOGRAFÍA

 CATROS, A., CARRICA, A., SAINT-MACARY, B., ET BOTAKA, E., LA REFRACTION OCULAIRE. ENCYCL. MÉD. CHIR. (PARIS, FRANCE) OPHTALMOLOGIE 21070 A-10, 12-1984, 30 P.

 DURÁN DE LA COLINA, J.A., EL SÍNDROME DE LA PANTALLA DE VISUALIZACIÓN. LABORATORIOS THEA. BARCELONA 2000.

 DURÁN DE LA COLINA, J.A., DEFECTOS DE REFRACCIÓN. EN KANSKI JJ. EDS OFTALMOLOGÍA CLÍNICA. BARCELONA HARCOURT. 2000, 588-600.

 GEORGE, J.L., PHYSIOPATHOLOGIE DES PAUPIÉRES. EN ADENIS JP, MORAX S, ET AL. PATHOLOGÍE ORBITOPALPÉBRAL. SOCIÉTÉ FRANÇAISE D’OPHTALMOLOGIE. MASSON ED PARIS. 1998: 22-30.

 GONZÁLEZ GALLEGO, S., LA ERGONOMÍA Y EL ORDENADOR. MARCOMBO, S.A. BARCELONA. 1990.

 KANSKI, J.J., OFTALMOLOGÍA CLÍNICA. BARCELONA: HARCOURT. 2000. PAG 552-558.

 KRUEGER, H., EXIGENCES VISUELLES AU POSTE DE TRAVAIL: DIAGNOSTIC ET TRAITEMENT. CAHIERS MÉDICO-SOCIAUX36:171-181. 1992.

 LAWTON, A.W., RETROCHIASMAL PATHWAYS, HIGHER CORTICAL FUNCTION, NONORGANIC VISUAL LOSS. IN YANOFF M AND DUKER JS. EDS OPHTHALMOLOGY. MOSBY LONDON. 1999, 11:11,1-8.

 METGE, F., MERITE, P.Y., METGE, P., MONDON, H., MYOPIE FORTE. ENCYCL MED. CHIR. (ELSEVIER, PARIS) OPHTALMOLOGIE, 21-232-A-10, 1997, 18 P.

 MEYER, J.J., BOUSQUET, A., ZOGANAS, L., SCHIRA, J.C., DISCOMFORT AND DISABILITY GLARE IN VDT OPERATORS. EN WORK WITH DISPLAY UNITS 89, DIRIGIDO POR L BERLINGUET Y D BERTHELETTE. AMSTERDAM: ELSEVIER SCIENCE. 1990.

  MEYER, J.J., PHYSIOLOGIE DE LA VISION ET AMBIANCE LUMINEUSE. DOCUMENT DE L’AEROSPATIALE, PARIS. 1990. MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSUMO, PROTOCOLO DE VIGILANCIA SANITARIA ESPECIFICA PARA LOS/AS TRABAJADORES/ AS CON PANTALLAS DE VISUALIZACIÓN DE DATOS. CENTRO DE PUBLICACIONES. MADRID. 1999.

  NAKAMORI, K., ODAWARA, M., NAKAJIMA, T., MIZUTANI, T.,TSUBOTA, K., BLINKING IS CONTROLLED PRIMARILY BY OCULAR SURFACE CONDITIONS. AM. J. OPHTHALMOL 1997; 124: 24-30.

 PRAUSE, J.V., NORN, M., RELATION BETWEEN BLINK FREQUENCY AND BREAK-UP TIME? ACTA OPHTHALMOL1987; 65: 19-22.

 RESCALVO SANTIAGO, F., MANUAL DE ERGONOMÍA. IBERMUTUAMUR. EDIT. PYCH. MADRID 2000. 

 
 REY, P., BOUSQUET, A., MEDICAL EYE EXAMINATION STRATEGIES FOR VDT OPERATORS.ENWORKWITH DISPLAY UNITS 89, DIRIGIDO POR L BERLINGUET Y D BERTHELETTE. AMSTERDAM: ELSEVIER SCIENCE. 1990.

 REY, P., MEYER, J.J., VISION ET TRAVAIL. EN PRECIS DE PHYSIOLOGIE DU TRAVAIL, DIRIGIDO POR J. SCHERRER. PARIS: MASSON ET CIE. 14:96-102. 1981.

 RICHARD, M.R., THE OPTIC CHIASMA, PARASELLAR REGION AND PITUITARY FOSSA. IN YANOFF M AND DUKER J.S. EDS OPHTHALMOLOGY. MOSBY LONDON. 1999.

 RISSE, J.F., DELPLACE, M.P., ENCYCL. MED. CHIR. (ELSEVIER, PARIS). OPHTALMOLOGIE, 21-480-F-50. 1999. 14 P.

 TSUBOTA, K., NAKAMORI, K., EFFECTS OR OCULAR SURFACE AREA AND BLINK RATE ON TEAR DYNAMICA. ARCH. OPHTHALMOL 1995; 113: 155-158.

 WALSH, T.J., VISUAL FIELDS. EXAMINATION AND INTERPRETATION. AMERICAN ACADEMY OF OPHTHALMOLOGY. SAN FRANCISCO 1996. PAG 191-267

 
 

 

 
 

 
Top